Legisladores en Virginia consideran cambiar el calendario electoral

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Ilustración por Lauryn Baynes.

Heciel Nieves Bonilla, Editor Adjunto de Noticias

A los residentes de Virginia se les pide que acudan a la urna electoral cada noviembre — pero esto podría cambiar a medida que los legisladores consideren cambiar la fecha de las elecciones estatales y locales. 

Un panel de la Asamblea General se reunió el 20 de agosto para considerar la posibilidad de cambiar la fecha de todas las elecciones en Virginia a bianuales en los años pares en lugar de anuales. Los oradores detallaron los costos y beneficios administrativos de este posible cambio.

Virginia actualmente celebra todas las elecciones estatales y la mayoría de las locales en los años impares, al igual que las primarias del Congreso, las primarias presidenciales y las elecciones en los años pares. Esto significa que se celebran elecciones cada noviembre y primarias casi todos los veranos en el estado.

Al igual que en otros estados, la participación electoral en Virginia es mucho mayor en los años de elecciones presidenciales y, en ocasiones, aumenta durante las elecciones federales de mitad de mandato presidencial. El primero obtuvo consistentemente más del 70% de los votantes registrados en las últimas décadas. Esto se contrasta con la proporción menor y altamente variable en otros años, incluyendo una proporción relativamente alta de 59.5% durante las elecciones de mitad de mandato en 2018, según el Departamento de Elecciones de Virginia.

El presidente del panel conjunto, el senador estatal Schuyler VanValkenburg, demócrata de Henrico, señala la mayor participación electoral federal como uno de los principales puntos positivos de la propuesta tras estudiar los efectos de cambiar al calendario federal de años pares.

“Creo que, al final, lo que más importa son los votantes y el funcionamiento del gobierno”, dijo VanValkenburg. “Por lo tanto, si cambiar a elecciones en años pares beneficia a los votantes, lo cual creo que sin duda es el caso, y si ayuda a nuestro gobierno a funcionar mejor, tendría sentido cambiar a años pares”.

VanValkenburg estima que cualquier proceso para implementar el cambio tomaría varios años, ya que el introducir la legislación tendría que coincidir con una enmienda constitucional — 2027 es lo más pronto que esto podría suceder.

VanValkenburg también expresó interés en cambiar el ciclo presupuestario estatal, en cual los gobernadores proponen un presupuesto para ser modificado y aprobado por la legislatura. Esto les permitiría implementar dos presupuestos completos por mandato si no se modifica con los ciclos electorales. Según VanValkenburg, modificar ambos ciclos preservará un control legislativo importante sobre la rama ejecutiva.

John W. Nunnally, presidente de la junta electoral del condado de Caroline, habló en nombre de la Asociación de Juntas Electorales de Virginia, o VEBA por su acrónimo en inglés. Aunque la VEBA no adopta una postura oficial sobre legislación, señaló que las ciudades y los condados rurales podrían enfrentar la pérdida de funcionarios electorales experimentados debido a la ya escasa plantilla que se reduciría debido a los recortes presupuestarios en los años impares.

Nunnally coincidió con el presidente de la Junta Electoral de Lynchburg, David Levy, en que el estado debería financiar un puesto de diputado electoral obligatorio, especialmente en jurisdicciones con menor población. Dicha protección garantizaría la retención de un “poseedor de conocimiento institucional”, según Nunnally. 

Alex Keena, profesor de ciencias políticas de la VCU, coincide con VanValkenburg en la importancia de aumentar la participación electoral y señaló que el carácter demográfico de las elecciones en años impares históricamente ha favorecido a algunos votantes sobre otros.

“Mientras que en el pasado, este electorado solía beneficiar a los demócratas sureños, en el siglo XXI generalmente ha favorecido a los republicanos porque los votantes mayores, más adinerados y con mayor nivel educativo tienden a ser más conservadores”, afirmó Keena.

A Keena no le convence el argumento de que las elecciones en años impares se centran mejor en los asuntos estatales que la alternativa, especialmente cuando se trata de las elecciones para gobernador.

“Los medios tienden a presentar nuestras elecciones como un referéndum sobre el desempeño del presidente, como un ‘pronóstico’ y un anticipo del sentimiento público antes de las elecciones de mitad de mandato”, afirmó Keena. “Más bien al contrario, celebrar nuestras elecciones en años impares tiende a convertirlas en un mero debate político nacional”.

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